"Los niños son creativos y no les importa equivocarse, se atreven hasta con lo desconocido y luego siguen a otra cosa. Pero el sistema educativo les mata la creatividad, porque no se admite el error. Todo el sistema está basado en la prohibición y la corrección del error. Los niños los educamos de cintura para arriba, y sólo un lado del cerebro. Nuestra tarea es educar a la totalidad de su ser, para que puedan enfrentarse a ese futuro" (Ken Robinson)
Estas son algunas de las afirmaciones que Ken Robinson (experto en creatividad, innovación y recursos humanos) manifiesta en una conferencia sobre diseño y tecnología educativa.
- La jerarquización de las asignaturas y de contenidos: se otorga más importancia a algunas áreas y se priorizan una seríe de contenidos del curriculum dejando en un segundo plano todos aquellos relacionados con la creatividad del alumno. Probablemente sea más difícil establecer unos criterios de evaluación claros si la actividad es creativa pero, al mismo tiempo, es más enriquecedora para el alumno. Esto se puede comprobar en el área de lenguaje con la escritura, dónde creemos que fomentar la creatividad y evaluar la escritura de un alumno no tiene forzosamente que ser excluyente.
- Por otra parte, es más probable que el alumno sea creativo si el profesor espera que así sea (espectativas del profesor), por lo que si se acostumbra a los alumnos a un aprendizaje tradicional en el que el profesor proporciona información y el alumno únicamente ha de repetirla, se acabará con el potencial creativo de los niños.
De ahí que, como futuros docentes, debamos tener en cuenta las particularidades de cada alumno e intentemos proporcionar actividades diversas para conseguir que todos puedan tener oportunidad de éxito. Del contrario, muchos niños talentosos (especialmente en las artes) se verán frustrados al considerar que no son buenos en nada de lo que la escuela valora.

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